Los puntos fuertes del M300

Los puntos fuertes del M300

Eficacia

El M300 Antifouling se compone principalmente de cobre puro al 99 %. El cobre tiene un reconocido poder como fuerte agente biocida. Se combina con una resina de poliéster híbrida específica que asegura la conservación del metal en la carena y el ligamiento de las partículas metálicas entre sí. Ningún otro agente biocida interviene en la eficacia del M300. La liberación de iones de cobre impide el funcionamiento de los mecanismos respiratorios de los microorganismos que intentan fijarse en la superficie tratada. 

Las embarcaciones tratadas a lo largo de los años y los tests realizados, especialmente por el laboratorio Poseidon en India, en la bahía de Tuticorin (conocida por sus aguas muy agresivas en términos de suciedad), demuestran una ausencia de desarrollo de organismos vivos, tanto en aguas saladas como dulces.

 

Durabilidad

El compuesto M300 es extremadamente duro y resistente: resultado test Barcol, norma ASTM D 2583 = 90; resultado test del lápiz, norma ASTM D 3363 = 6H; resultado test de abrasión Taber, norma ASTM D4060 = 0,2% de pérdida tras 1000 ciclos.

La adherencia del M300 es muy importante por su ligamiento de poliéster y por su grosor reducido (200 micrones), que garantiza una cierta flexibilidad y al mismo tiempo una excelente resistencia al impacto.

La vida útil teórica del M300 es de al menos 25 años. Sin embargo, se recomienda una aplicación cada 5 años.

 

Facilidad

El M300 Antifouling es un compuesto de poliéster que, a diferencia de sus competidores, reúne las ventajas de que puede aplicarlo cualquier persona, con rodillo o pistola, y de ser monocapa.

Si se respetan las condiciones de aplicación, una embarcación tratada con M300 estará seca al tacto en 1 hora y totalmente dura en 12 horas, lo que acorta considerablemente los tiempos de inmovilización.

Al cabo de 5 años, es suficiente con una simple aplicación monocapa, realizada sobre la capa anterior después de un ligero lijado para asegurar un agarre perfecto.

 

Ahorro

El M300 no se ha de repetir hasta al cabo de 5 años. Solo en caso de choque que deteriore el casco o de problema de ósmosis puede ser necesario proceder a una nueva aplicación, que puede ser simplemente puntual y parcial.

En función del grado de suciedad de las aguas por las que se navegue o en las que se estacione, el M300 requerirá un mantenimiento simple pero regular que consiste en un lijado manual (o robotizado) del casco. En efecto, dado el gran efecto del M300 y su adherencia continuada al casco, se forma un biofilm en la carena que aísla el cobre e impide que sea plenamente activo. Esto hace que sea necesario retirar este biofilm en caso de proliferación excesiva. Las embarcaciones que navegan mucho y tienen una velocidad suficiente se benefician del frotamiento del agua sobre el casco, que elimina una gran parte del biofilm proteínico formado por los microorganismos muertos. Sin embargo, este es un dato que hay que tener en cuenta y no hay que dejar de realizar controles visuales.

Un lijado un poco más intenso del M300 después del endurecimiento (ver ficha técnica) mejora considerablemente el deslizamiento de la carena, lo que se traduce en una mayor velocidad y una reducción del consumo.

 

Ecología

Es la dimensión resultante de todas las cualidades del M300.

No se dispersa en el agua, no se descompone, no contiene ningún agente biocida aparte del cobre, se aplica en intervalos de tiempo muy prolongados, mejora el consumo... Su aplicación reduce pues el impacto ecológico global de las embarcaciones en las que se aplica.

 

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